Seguritecnia 519

/ Mayo-Junio 2026 76 Artículo Técnico aunque estas se formen de manera no intencionada como consecuencia de un proceso de degradación térmica. Desde el punto de vista de la protección de las personas, el origen administrativo de la sustancia resulta irrelevante frente a sus efectos reales. Este planteamiento encuentra un respaldo normativo claro en la Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales, que establece obligaciones generales de protección frente a riesgos graves e inminentes. En particular: El artículo 20 impone al empresario la obligación de analizar las posibles situaciones de emergencia y adoptar las medidas necesarias en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación, teniendo en cuenta la naturaleza de la actividad y el tamaño de la empresa, lo que obliga a considerar explícitamente escenarios con atmósferas tóxicas y riesgos químicos agudos cuando estos sean previsibles. El artículo 24, relativo a la coordinación de actividades empresariales, y su desarrollo reglamentario mediante el Real Decreto 171/2004, adquieren especial relevancia en instalaciones donde concurren varias empresas (operadores, mantenimiento, logística, intervención externa). En escenarios Clase L, la coordinación previa de procedimientos, información sobre riesgos químicos y medidas de emergencia resulta esencial para evitar exposiciones indebidas durante la respuesta al incidente. En este contexto, el componente químico de los incendios Clase L ha estado históricamente infrarrepresentado en la planificación de la autoprotección, incluso en instalaciones donde la liberación de contaminantes era previsible en caso de incendio. La incorporación de la Clase L en la ISO 3941:2026 actúa como un elemento clarificador que facilita superar esta inercia, al proporcionar un soporte técnico explícito para integrar estos riesgos en el análisis preventivo. Consecuencias prácticas La integración coherente de la Norma Básica de Autoprotección con la normativa sectorial aplicable tiene efectos directos y verificables tanto en el contenido del Plan de Autoprotección como en las competencias técnicas necesarias para su correcta elaboración e implantación. En instalaciones con baterías de ion litio, la autoprotección debe evolucionar desde un enfoque centrado en el incendio hacia un modelo híbrido de gestión de emergencias térmicas y químicas, plenamente alineado con la legislación preventiva. Desde el punto de vista operativo, esta integración se traduce, entre otros aspectos, en: Un análisis de riesgos que contemple explícitamente escenarios de TR, incluyendo liberación de gases tóxicos, propagación térmica, reignición diferida y afección a terceros. Una zonificación basada no solo en la proximidad al foco, sino en criterios de dispersión de contaminantes, acumulación de gases y condiciones de ventilación. Procedimientos de emergencia que valoren el confinamiento como alternativa a la evacuación cuando esta última suponga una mayor exposición a sustancias peligrosas. Una gestión postincidente que incluya retirada de residuos contaminados, ventilación prolongada, evaluación de corrosión inducida por HF y verificación documentada de condiciones seguras antes de la reocupación. Ahora bien, esta integración normativa y técnica no es posible sin una adecuada cualificación de los profesionales implicados. La correcta elaboración, implantación y mantenimiento de los planes de autoprotección en escenarios Clase L exige una formación global e integral de los técnicos superiores en prevención de riesgos laborales, así como de los técnicos competentes o redactores de los distintos planes de autoprotección, que les permita comprender la naturaleza híbrida térmica y química del riesgo, identificar correctamente todas las normas de aplicación concurrente y alinearlas de forma coherente en un único instrumento preventivo. Lo mismo en relación con los directores de seguridad en base a su ámbito competencial, ya no solo por el artículo 36 en relación con sus competencias, sino la asunción de aquellas del artículo 35, en especial en el caso que nos compete, con relación a las actuaciones propias de protección civil en situaciones de emergencia, catástrofe o calamidad pública. La autoprotección, en este sentido, deja de ser un ejercicio meramente documental para convertirse en un ejercicio avanzado de integración normativa, que requiere técnicos con una visión transversal, capaces de superar comEl comportamiento de los incendios electroquímicos en baterías de ion litio difiere de forma sustancial de los convencionales

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