Seguritecnia 519

/ Mayo-Junio 2026 82 Inteligencia y Seguridad El Estrecho de Ormuz es conocido desde la antigüedad. Piénsese que es la salida natural al mar de los imperios mesopotámicos, los más antiguos datados. Hay hasta referencias escritas que se remontan a 1530. Ha transcurrido mucho tiempo. Ormuz ve pasar por él un 20 por ciento del gas y del petróleo1 que se consume en el mundo. No es nuevo. Es un referente de riesgo. La teocracia asesina que rige los destinos de Irán data de 1979. Desde su misma instauración comenzó a lanzar ataques2 contra los EEUU e Israel, estos últimos vía proxies3. Una lista no exhaustiva de los crímenes del régimen iraní (y de sus consecuencias) se puede encontrar aquí4, así como detalles relevantes y a menudo olvidados. La amenaza explícita de Irán contra la propia existencia de Israel se volvió insoportable, habida cuenta de que el régimen de los ayatollahs estaba enriqueciendo uranio muy por encima de sus necesidades civiles (3%), hallándose al menos en un 60 por ciento5. Esos procesos y tratamientos estaban teniendo lugar en instalaciones subterráneas, lejos de los ojos de inspectores internacionales pertenecientes a la órbita de la ONU6, ocultándolos. Israel reaccionó inicialmente (enero de 2010) atacando informáticamente7 las centrifugadoras de enriquecimiento iraníes. Años después, al continuar la amenaza iraní8, lanzó junto con los EEUU un ataque selectivo contra las instalaciones subterráneas de enriquecimiento y tratamiento atómico el 13 y el 22 de junio de 2025, respectivamente. No habiendo resultado suficientemente neutralizada la amenaza, ambos países desencadenaron el 28 de febrero de 2026 otro ataque largo y sostenido contra los recursos militares del régimen iraní, con objeto de anular su Marina, su poderío aéreo y muchas de las instalaciones de la Guardia Revolucionaria. La respuesta de Irán fue lanzar misiles con bombas de racimo contra los núcleos civiles de Israel y desencadenar ataques en el norte de este país vía Hezbollah. Adicionalmente, atacó con misiles áreas civiles y militares de todos los países ribereños del Golfo Arábigo, más otros que no lo son9, y agredió a buques en el estrecho de Ormuz. Su intención es estimular la constitutiva cobardía de la UE para que presione a los EEUU e Israel y detengan su despliegue, a la vista del alza de precios del petróleo. Consecuencias del bloqueo A 30 de marzo de 2026, cuatro semanas y dos días después del primer ataque, hay conversaciones entre los EEUU y algunas autoridades iraníes. Los ataques se han detenido casi totalmente para favorecer un desenlace negociado, pero esto no ha terminado. Las consecuencias no militares a corto plazo de este enfrentamiento son de orden económico. La supresión de parte10 de los flujos de comercio de hidrocarburos ha provocado un alza de precios que, durante un tiempo11, ha generado escasez en los países de Asia, tradicionales importadores, y un alza de precios mundiales por el shock de oferta en un producto transversal, esencial y no sustituible. Los efectos a medio y largo plazo, que el análisis debe considerar, dependen tanto de la duración del conflicto como de los daños que experimenten las fuentes de energía de la zona. Los precios se irán Ormuz y el análisis de riesgos José Ramón Ferrandis Muñoz Analista

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