Seguritecnia 514

Opinión / Julio-Agosto 2025 65 a las propias administraciones públicas, que han de dar ejemplo. Se hace necesaria la evaluación y actualización de protocolos de emergencia, la implementación de auditorías periódicas en las infraestructuras críticas y un marco sancionador para estas últimas, incluso aquellas pertenecientes al sector público, así como para las propias administraciones públicas. De la misma manera, es esencial una efectiva adaptación del marco normativo para garantizar resiliencia operativa y digital. Conclusión Desgraciadamente, y a modo de conclusión, el blackout ha demostrado la interdependencia de las infraestructuras críticas y la necesidad urgente de reforzar las medidas de seguridad, ciberseguridad y resiliencia operativa. La prevención y preparación son clave para evitar que el nuevo y actual binomio indisociable de un “cero energético” y un “cero digital” vuelva a materializarse con consecuencias imprevisibles. Por lo tanto, grosso modo, España debe reforzar la estabilidad de su red eléctrica mediante una combinación de medidas estratégicas. Es imprescindible mejorar la diversificación de fuentes de energía, asegurando un equilibrio entre renovables y generación convencional; e incluso la nuclear, sí, efectivamente, la nuclear, para evitar fluctuaciones extremas (al ser la que puede dar más estabilidad, en relación con las renovables, las más inestables), así como evitar también el global blackout, es decir, el “cero energético y el “cero digital” como hemos acuñado en el presente artículo. Además, es necesario fortalecer la infraestructura de almacenamiento energético, como baterías de gran capacidad, para actuar como respaldo en momentos críticos. La modernización de la red de distribución con sistemas inteligentes que detecten y corrijan anomalías en tiempo real es clave para evitar fallos en cascada. También es fundamental establecer protocolos de emergencia más eficientes, con una coordinación ágil entre operadores críticos y autoridades para una respuesta inmediata. Por último, la inversión en ciberseguridad es crucial para proteger el sistema de posibles ataques que puedan comprometer su estabilidad. Estas acciones, basadas en las lecciones aprendidas, son esenciales para garantizar la seguridad energética de nuestro país. Como hemos apuntado en un artículo anterior, “prepararse para cualquier circunstancia adversa no es alarmismo, es previsión; la preparación no evita el evento, pero sí protege y puede salvar muchas vidas”. Algunas, desgraciadamente, se han perdido, al menos cinco, por causas directas al pasado global blackout. Notas al final 1. Un blackout generalmente ocurre de manera imprevista y se caracteriza por ser un colapso masivo del sistema eléctrico debido a fallos repentinos en la generación, transmisión o distribución de energía, como sobrecargas, averías técnicas o eventos externos como fenómenos meteorológicos e incluso ciberataques. Por otro lado, un cero energético puede ser más específico y planificado en ciertos contextos, como una desconexión total de la generación eléctrica por razones técnicas o estratégicas. 2. Son dispositivos de radiotelefonía y comunicación basados en un estándar de radio digital desarrollado por el Instituto Europeo de Normas de Telecomunicaciones (ETSI). Diseñados para proporcionar comunicaciones seguras, fiables y eficientes, especialmente en entornos críticos como seguridad pública, transporte, servicios de emergencia y sectores industriales. 3.Tecnología que permite supervisar, controlar y adquirir datos de procesos industriales o infraestructuras críticas, como redes eléctricas, plantas de tratamiento de agua o sistemas de transporte, entre otros. Para ver todas las referencias bibliográficas y legales del artículo, accede a: www.seguritecnia.es/sectores/ proteccion-de-infrastructuras-criticas/ global-blackout-del-cero-energetico-alcero-digital-la-crisis-que-paralizo-a-espana_20250430.html

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