/ Septiembre-Octubre 2025 118 Inteligencia y Seguridad El 23 de julio de 2025, el Tribunal Internacional de Justicia emitió una “opinión consultiva” (advisory opinion) sobre una solicitud de ciertos activistas climáticos para que el Tribunal decidiera si los países que “no están protegiendo el clima”1 son culpables de “conducta internacionalmente ilícita”. Usted, lector, acaso se pregunte qué es el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ2) y qué tiene que decir en materia climática. Es una buena pregunta. Vamos a ver las respuestas. El TIJ decide sobre controversias jurídicas entre Estados y emite opiniones consultivas3 sobre asuntos que le someta cualquier órgano o institución de la ONU4, a la manera de Juan Palomo. El TIJ carece de fuerza obligatoria. Sus sedicentes sentencias son solo un envoltorio de las políticas de la ONU en algunas materias. En el caso que nos ocupa, pretende que las discrepancias sobre el antaño llamado “calentamiento global”, ahora “cambio climático”, queden resueltas por decisión judicial. Siempre se puede ser más grotesco, pero no es fácil minimizar los efectos para los países miembros de la ONU de esta risible decisión de un organismo inane. El fracaso de la ONU Como ustedes saben, Naciones Unidas tiene un objetivo constitutivo: mantener la paz entre las naciones. Se lo he contado en varios artículos5. La conclusión es que el más rotundo fracaso la ha acompañado siempre. Si la ONU no ha seguido el camino de la Sociedad de Naciones, es porque los Estados Unidos forman parte de ella. Pero los Estados Unidos se han cansado. Lo han hecho desde hace décadas, pero solo ahora, durante la presidencia de Donald John Trump, se está evidenciando. En este caso, la Corte Internacional de Justicia (ICJ, por sus siglas en inglés) fue preguntada si los países que no “protegen el clima6” eran culpables de no hacerlo. Y la ICJ dijo que sí, claro. Asegurando que “el medio ambiente7 es el fundamento de los derechos humanos”, la ICJ ha aseverado que la ciencia es, a la vez, inequívoca y consensuada8, sin importar lo que ocurra fuera de la sala en el Palacio de la Paz en La Haya. Y dio un paso más: ya que los países están Abandonar la Organización de Naciones Unidas es necesario José Ramón Ferrandis Muñoz Analista
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