Seguritecnia 516

/ Noviembre-Diciembre 2025 158 45ANIVERSARIO EXPERTOS En los próximos años, vamos a seguir experimentando una transformación digital que implicará muchos cambios en nuestra sociedad y, en consecuencia, en todo lo relativo a la seguridad, que es una parte muy importante de nuestro sistema de bienestar social. Los profesionales que nos dedicamos a ello vamos a afrontar nuevos retos relacionados tanto con la parte preventiva de nuestro trabajo (como las herramientas y procedimientos con los que trabajamos) como con la reactiva, para hacer frente a nuevos tipos de incidencias y ataques de todo tipo. En este sentido, tenemos nuevamente una oportunidad de crecimiento, tanto a nivel personal como del propio sector, al que con toda seguridad daremos una respuesta adecuada, pues ya estamos habituados a los cambios y a la adaptación permanente a las nuevas necesidades y retos. En conclusión, si hay un sector profesional que se pueda identificar completamente con el concepto de resiliencia, ese es el de la seguridad. Desde mi punto de vista, y siguiendo la tendencia observada en los últimos años, uno de los factores que más va a definir el futuro del sector será su profesionalización. Esta debe alcanzarse en todos los niveles del personal que integra la seguridad privada: desde los vigilantes de seguridad y sus especialidades, así como los guardas rurales, hasta los jefes y directores de seguridad. En el caso de los vigilantes y guardas rurales, resulta esencial que los cursos de formación obligatoria sean cada vez más específicos y estén orientados a los ámbitos más sensibles que exige la sociedad actual, como la extranjería, la delincuencia organizada o los fraudes y estafas. Por su parte, para los perfiles organizativos y directivos, la creación del nuevo grado universitario en Seguridad supondrá un gran avance, al igual que la necesidad de dominar la normativa global que afecta a la seguridad integral y de adquirir una mayor especialización en las nuevas tecnologías. En los albores del siglo XXI, el líder en seguridad debe sustentarse en tres pilares: resiliencia, sentido común y formación. La batalla que deberán librar los profesionales de la seguridad en los años venideros es, sin duda, en favor de la resiliencia. Los riesgos y problemas en materia de seguridad siempre existirán, por lo que el auténtico profesional debe saber afrontarlos, aprender de ellos e implementar mejoras que eviten su repetición. El liderazgo basado en el sentido común, hoy tan escaso, permitirá al responsable de seguridad ser guía y referente para su equipo, así como apoyo y consejero para su entorno. Por numerosos que sean los sistemas de seguridad, todos dependen de la capacidad operativa y el criterio de quienes los manejan. Por último, la formación continua es imprescindible. La reciente irrupción de la inteligencia artificial, antes desconocida y hoy herramienta clave para la búsqueda y gestión de información, demuestra que solo quienes aprenden y se adaptan podrán liderar eficazmente los desafíos del futuro. DANIEL GARCÍA CAELLAS Head of Safety, Risk Prevention & DPO de Desigual MANUEL CASARRUBIO Director de Operaciones y Seguridad de Villarreal C.F. JOSÉ ANTONIO VICENTE Director de Seguridad de El Pozo

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